El anuncio de la construcción del nuevo
aeropuerto en la zona de la Riviera Maya ha levantado polémica en el seno del
sector aeronáutico, sobre todo después de que en octubre del año pasado Grupo
Aeropuertario del Sureste (Asur) inauguró la segunda pista de la terminal de
Cancún incrementando a 28 millones la capacidad anual de pasajeros en esa
terminal.
La creación del proyecto se había quedado
en stand by, pero ahora que lo formalizó el presidente Felipe Calderón, las
opiniones de los expertos se dividen, pues mientras algunos consideran que esa
terminal no solamente es viable sino necesaria y benéfica para el turismo, hay
quienes aseveran que el aeropuerto no es prioritario y, lejos de ser
redituable, podría representar un gasto en exceso en estos tiempos difíciles.
Curiosamente, mientras la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes (SCT) alista para abril las bases de licitación de
la nueva terminal, y la Comisión Federal de Competencia (CFC) determina si
legalmente el Grupo Asur puede participar en ese concurso, habitantes y algunas
autoridades de Quintana Roo consideran que el proyecto dejó de ser atractivo
desde que se inauguró la segunda pista en la terminal de Cancún.
Pero mientras son peras o son manzanas,
Asur no se duerme en sus laureles, y por el contrario, trabaja activamente para
proteger sus intereses, pues después de invertir 5 mil millones de pesos
durante 10 años en la terminal de Cancún, no está dispuesto a que lo dejen
fuera de la licitación, pues tendría que compartir parte de las ganancias del
pastel que deja el turismo en esa región del Caribe y que hasta ahora
prácticamente todas son para el grupo aeroportuario.
Se estima que la inversión total para
construir el aeropuerto de la Riviera Maya será de 7 mil 100 millones de pesos
(3 mil 200 millones en la parte inicial y el resto en infraestructura e
instalaciones) y en cuanto inicie operaciones captará 3 millones de pasajeros
de los cuales 20% o 30% actualmente llegan a Cancún y que obviamente Asur no
estaría dispuesto a dejar perder.
Pablo Riveroll, analista del sector
aeroportuario de la firma Credit Suisse, consideró que la construcción del
aeropuerto de la Riviera Maya en estos momentos no tiene razón de ser, pues con
los de Cancún y Cozumel se tiene capacidad para satisfacer las necesidades del
turismo nacional e internacional.
Stephen Trent, especialista de transporte
aéreo en Citigroup, manifestó su escepticismo sobre el plan de crear este
aeropuerto secundario que implicará más gastos a las líneas aéreas, no
solamente porque tendrán que dividir su factor de carga sino porque también
deberán duplicar gastos en infraestructura aeroportuaria y sólo por dar
servicio en esa nueva terminal que queda realmente cerca de la de Cancún.
Alejandra Caballero, presidente ejecutiva
de la Asociación de Agencias de Viajes en Quintana Roo, expuso que la nueva
terminal en Tulum, no traería ningún beneficio adicional a los turistas puesto
que Playa del Carmen quedaría a la misma distancia de las dos terminales
(Cancún y la Riviera Maya), de modo que los pasajeros harían el mismo tiempo
para trasladarse a sus respectivos hoteles, desde una u otra terminal, e
insistió en que el aeropuerto ubicado en Cancún ha demostrado su eficiencia.
Por su parte, el director de
Administración y Finanzas de Grupo Asur, Adolfo Castro, confirmó que están muy
interesados en participar en la licitación para construir la nueva terminal a
pesar de considerar que en este momento no es necesaria debido a la modernidad
que ofrece la de Cancún para satisfacer la demanda de los próximos años.
Asur opera nueve aeropuertos en el sureste
del país, pero el de Cancún le representa 70% del número total de turistas que
mueve anualmente, de ahí que su presidente del Consejo de Administración,
Fernando Chico Pardo, insista que legalmente no se les puede marginar para
participar en la licitación.
A favor
En este polémico asunto, también hay quienes
votan a favor de la construcción del nuevo aeropuerto, pues consideran que
representaría un detonante de mayores inversiones, una oportunidad de
desarrollo para la región y una buena señal de la reactivación económica.
Miguel Torruco Marqués, presidente de la
Confederación Nacional Turística (CNT), considera que la construcción de esa
nueva terminal aérea, además de generar mayores beneficios al turista y mayor
cantidad de empleos, impulsaría una sana competencia entre operadores, en
beneficio de los usuarios.
“Toda la infraestructura, además de
generar empleos, propicia una mayor competencia y mejores servicios,
especialmente para los mexicanos, que representan 85% de la ocupación nacional
y que generan una derraman por 86 mil millones de dólares al año, en
comparación con los 11 mil o 13 mil millones de dólares que llegan, en
promedio, del turismo extranjero.
Alejandro Soto, director de cuentas clave
de Merik, empresa que participó en la ampliación del Aeropuerto Internacional
de la Ciudad de México (AICM), también comentó a EL UNVIERSAL, que la terminal
de la Riviera Maya representará una alternativa y consolidará la actividad
turística de esa región.
Hay dos grupos que sin hacer mucho ruido
se mantienen a la expectativa con posibilidades y muchos deseos de entrar a la
puja en cuanto se den a conocer las bases para la licitación: uno de ellos es
el Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA) y el otro, el español OHL.
Ninguno de los dos ha manifestado
abiertamente sus intenciones ni sus posibilidades reales de ganar esa
licitación, a diferencia de Chico Pardo que sí ha dicho que está seguro de
ganarla; ambos prefieren esperar el mejor momento para lanzar sus
ofrecimientos.
Grupo OMA se abstuvo de opinar sobre la
legalidad de que a Asur participe en la licitación, prefiere esperar a que ese
punto lo defina la SCT.
Mientras tanto, OHL se mantuvo expectante
y de manera reservada siempre ha dicho que no tienen todavía ningún informe
oficial sobre la licitación.
El gobierno federal todavía no da a conocer
cuándo lanzará las bases para la licitación aunque se presume que será el 15 de
abril, y la CFC aún no se pronuncia en torno a la situación de Asur, mientras
tanto, hay varios grupos empresariales y hasta políticos que mueven sus hilos
estratégicamente para entrar a la disputa de lo que los expertos consideran que
puede ser el negocio más importante de los últimos 10 años en Quintana Roo.
(Con información de Angelina Mejía)
Fuente: Jorge Arturo López Gómez/El Universal
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