CAMBIO CLIMÁTICO
Por José Luis Barrón
Las complicaciones de la democracia en Quintana Roo llevan a establecer una revisión puntual de lo que representa esta entidad en materia de sucesión gubernamental y que nos remite principalmente a una lucha interna de los grupos de poder durante por los menos los últimos 30 años, donde se han logrado afianzar estructuras municipales, sindicales, empresariales, criminales, de corte social, que en nada han favorecido el desarrollo equilibrado y en menor medida al desarrollo social de los centros de poder económico como Cancún, Playa del Carmen y Chetumal.
Un Quintana Roo que si bien evoluciono en los rubros económico, también lo realizó en la de su contraparte la fenomenología del desarrollo desigual, ya que en su primer momento se orientó hacia la generación de empleos, vivienda, educación y salud, que fueron parte de este enganche de crecimiento, también favorecía desarrollos de miseria y más aún cimentaba a grupos de poder que podían comprarlo todo hasta las autoridades, para el diseño de sus propias articulaciones ligadas al giro negro y me refiero concretamente a Cancún cabecera del municipio de Benito Juárez.
El impulso del desarrollo turístico de Cancún, el mayor crecimiento en número de cuartos construidos en la historia de México, 43 mil en 34 años, representa entre otras salvedades el requerimiento de un gran capital financiero, y de la fuerza de trabajo que se desplaza para hacer real la ilusión de los proyectistas y desarrolladores.
También se arrastraron las consecuencias de este esquema descontrolado que origina una miseria humana, que a ultimas fechas representa un grave lastre social, sin que el estado y la federación mucho menos las autoridades municipales, tengan las soluciones oportunas para su equilibrio, y que en estos momentos ha sido rebasado, debido a la complicidad de autoridades de los tres niveles en materia de seguridad.
Con personajes reciclados de la política, convertidos a comerciantes o empresarios o viceversa, con una sociedad sustentada en la migración con aspiraciones de bienestar, el Cancún de hoy se pierde, entre una bruma de promesas y desencuentros, en el cual sus habitantes hoy lanzan un SOS desesperado para frenar la ola de crímenes, y delincuencia organizada de todos los calibres, que cunde como reguero de pólvora que incendia el paraíso, a la usanza de los tiempos del Eliot Ness en el ya lejano Chicago, que nos depara esta ciudad a las nuevas generaciones.
Causa estupor las declaraciones de los funcionarios, al minizar la situación y esgrimir comentarios a que se trata de una guerra intestina entre bandas de delincuentes comunes, caray que novedad, y que lo mejor será que la gente se cuide por su propia mano que fácil, acaso esto representa la perdida de control de las autoridades y el avasallamiento de la delincuencia en esta porción de Quintana Roo, que amenaza ya con expandirse por toda la geografía estatal.
La ingobernabilidad de los últimos 15 años ha hecho de este destino uno de los mas riesgosos, tráfico de blancas, bandas de cubanos que operan bajo la mirada y supervisión de las autoridades, que para no hacerse compleja la vida, pues se hacen de la vista gorda.
Y bueno funcionarios policiacos, que venden las plazas al mejor postor, y esto no me va usted a decir que no se nota, caray esto es una realidad a ojos vistos y el enfrentamiento delincuencial, más grande de que se tenga idea en la entidad, y que protege a los grandes capos al amparo de las autoridades que lo permiten todo.
Surgido como un destino turístico mediano hacia los años setentas, rápidamente rebaso las expectativas nacionales y supero aquellos que se debatían entre la muerte, al no lograr modernizarse, Puerto Vallarta, Mazatlán y Acapulco pero lo mejor estaba por llegar y lo que aun queda por delante.
Pero este fenómeno turístico a la entidad, acarreo los grandes cambio, aquellos tierras que fueron liberadas por el Banco de Londres y México y que fueron de su propiedad desde finales del siglo XIX, fueron la cabeza de playa para el Gobierno Echeverrista para una creciente inversión o inyección del capital financiero que se asentaba en esta región, del Caribe.
Ante la debacle cubana durante todo la década de los 60 en materia de turismo, habría que detonar algo parecido en México, y si podría ser Caribe la empresa aseguraba las ganancias más altas y bueno también las calamidades que acarrea un desarrollo turístico, ya que esta actividad como tal se encuentra ligada al ocio diversión, drogas, prostitución y todo aquello que sea ilegal, inmejorable herencia de nuestros hermanos cubanos.
Antonio Enrique Saviñac, dio con el destino entrados los años, 70 invitando inversionistas para arrancar el Gran Complejo Turístico hotelero del Caribe, que ahora es Cancún.
Treinta y cuatro años de historia de administraciones públicas, en un territorio rico en recursos naturales y con la expectativa de crecimiento más alta en la nación, la que ningún genio de la lámpara podría adivinar y ni siquiera pensar, la riqueza que este lugar entrañaba, y que para no más de cinco ha sido como su maldición por no poder administrarla , hoy es el campo de batalla de Rojos, verdes, azules y amarillos que harán cualquier cosa por apoderarse y “gobernar” los grandes recursos que se generan en la que muchos han denominado la joya de la corona quintanarroense.
Seguramente este denominativo tendrá que ver con los grandes recursos que genera y que en todo lo que va de su historia, no se han podido administrar como es debido, y como con tanto funcionario.
Quien iba imaginar, que este placentero punto en el Caribe se convertiría, en el escenario del narcotráfico, sitio de funcionarios corruptos, que como ciclones solo dejan destrucción de la vida humana y harapos fueron y vinieron, el Gilberto, pero en fuerza no supera el saqueo y el usufructo que funcionarios públicos han sacado de este denominado el polo turístico mas importante de México.
La revolución de la infraestructura, pudo romper la tranquilidad que ansia el turismo, para convertirlo en una mole de hormigón al amparo también de Gobernadores y ex gobernadores, que no lograron establecer el equilibrio que solicitaban los planes directores de desarrollo urbano, pero que al calor de los intereses económicos si lograron el enriquecimiento en sexenios, donde dispusieron de Cancún para satisfacer de sus propios intereses y el de los gobernantes en turno.
Sexenios llegaron y se fueron sin dimensionar ese gran problema social, el fenómeno el monstruo que crecía, prostitución, crimen, drogadicción, buen negocio al amparo de la autoridad.
Hoy revienta en manos de políticos de baja ralea, en una ciudad donde la pobreza supera a la abundancia, cualquier Ghetto neoyorquino o favela brasileña esta a la altura del gran síntoma de inseguridad que prevalece en esta gran urbe sin tradición sin raíces, asentada ahí, por el efecto de los capitales financieros, y en la cual el que no tenga pues simplemente no tiene nada que hacer ahí.
El espejismo del turismo, de las playas azules del Caribe mexicano, mera ilusión, por debajo se teje una red de ilegalidad, complicada por las mas recientes autoridades, y el pobre Cancún ahí, inerte y en manos de cada cabresto…. político.
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